Por Luis Antonio Robayo Corredor*
Cada vez que escucho estas palabras: “Nadie podrá pasar por encima de nadie ni hacerle el mal a su persona, aunque piense o diga diferente”, recuerdo el carisma y la inteligencia del hombre que las pronunció en el año 1997 en la Universidad Autónoma de Occidente de Cali. Ese hombre fue un tal Jaime Garzón. Esas palabras, dirigidas a centenares de jóvenes en diversas universidades del país, buscaban enseñar que todas las personas merecen respeto sin importar sus ideas u opiniones. Nadie tiene derecho a humillar, agredir o pasar por encima de otro solo por pensar o decir diferente.
Esto es lo que entiendo por tolerancia e igualdad. Cada vez que pienso en lo que significan tolerancia e igualdad, me pregunto: ¿cómo sería Colombia si tuviera menos desigualdad y más tolerancia? Cuando lo pienso, me surge otra pregunta: ¿esto era lo que quería Jaime Garzón que defendiéramos a toda costa? Pues le pregunté a la inteligencia artificial sobre la desigualdad en América Latina y descubrí que Colombia es el segundo país más desigual de Latinoamérica, después de Brasil.
La IA también me enseñó algunas causas de esta desigualdad. La concentración de la riqueza y de la tierra demuestra el hecho que pocas familias poseen el mayor número de tierras y acaparan mucho dinero haciendo que la mayoría de las familias colombianas vivan en la escasez y la pobreza; Existe desigualdad entre algunas regiones, por ejemplo, mientras Bogotá y Medellín generan más trabajo y mejores oportunidades para sus habitantes, la otra cara de la moneda nos dice que el Chocó y la Guajira, donde hay menos colegios, menos hospitales y menos oportunidades. Para la inteligencia artificial esto hace que estas regiones queden rezagadas, lo cual convierte a Colombia en un país desigual.
Otra causa tiene que ver con los trabajos mal pagados o informales. Los vendedores ambulantes no tienen contratos, ni salud, ni pensión y ninguna estabilidad. Estas personas a las que tristemente les resulta muy difícil salir de la pobreza y lo que es más grave, terminan pagando muchos impuestos que algunas no alcanzan a pagar, mientras que las personas más ricas encuentran maneras legales de evadirlos. Así, el país no logra recaudar el dinero necesario para distribuirlo de una manera más justa.
También la IA considera que muchos jóvenes no tienen las capacidades ni la educación digna que los ayuden a forjar un mejor camino. En Colombia hay escuelas rurales que carecen de calidad y de recursos para sus estudiantes, lo que genera más desigualdad. Esta causa, a mi parecer, es la razón más importante de nuestra desigualdad. Además, el conflicto armado ha logrado desplazar a miles de personas que perdieron sus tierras huyendo de la violencia. Esto es muy triste que, aunque se habla de paz, todavía haya líderes que no cumplen los acuerdos y personas que no pueden regresar a sus hogares.
Aunque en teoría todos deberíamos ser iguales y tener los mismos derechos, como creía Jaime Garzón, la realidad es que muchas comunidades afros e indígenas, por ejemplo, tienen menos acceso a servicios básicos y viven en condiciones más difíciles. Es doloroso ver que tanta gente viva en estas condiciones y que nadie haga lo suficiente para mejorar su calidad de vida. Para cambiar esto, necesitamos un compromiso real de los gobiernos y de nosotros mismos como ciudadanos: educarnos, participar y luchar por una sociedad más justa, donde todos tengamos las mismas oportunidades.
*Estudiante de Octavo Grado del Colegio Alfonso Reyes Echandía
