Para mi suerte, ella estaba ahí. Las palabras, el amor, el apoyo y el aliento que me brindó en su momento, todo eso lo llevo conmigo hoy. Ella creyó en mí y no me cansaré de expresar lo agradecida y afortunada que fui al tenerla.
¿Educación para la liberación?
No necesitamos tantos estándares de calidad, sino humanizar la educación para que nuestros estudiantes sean más éticos y críticos, más observadores del medio y conscientes de la importancia del conocimiento como poder, de manera que podamos vivir en comunidades en las que se respeten las diferencias, las ideas, la opinión y las decisiones, y en las que se miren objetivamente estos discursos para no dejarse enredar por las mentiras y los juicios ligeros.


