Por: Colectivo Constelaciones Pedidas*
En aquella tarde debajo del arrebol
tuve una sensación inefable
acostado en su pecho sintiendo el petricor
recordando momentos con la mujer que fui feliz
me sentí obnubilado y agigolado.
Con esta sensación intangible
que me hizo salir corriendo a buscarla,
sabiendo que nuestro amor era sempiterno;
llegué al lugar, inmediatamente me maldijo,
pienso que ese momento fue ramé.
Vi en sus ojos cómo me odiaba,
en ese momento, mi alma se destrozó,
sintiendo que me lastimaba lentamente,
dejándome anonadado y entendí
que la mujer que un día me amó
ya no me amaba más.
Con el éxodo en las manos
dándome una razón para morir,
pensando todos los días en un bar,
viendo por última vez la figura de esa mujer,
sentado al lado de un árbol.
Donde siempre estaba con ella
mirando el cielo nocturno
recordando cada momento,
muriendo en la eterna oscuridad.
*El colectivo “Constelaciones perdidas” es un grupo de estudiantes de grado noveno, del Colegio Alfonso Reyes Echandía, participantes de la iniciativa de producción literaria que se gesta en las asignaturas de español y filosofía.
