Amistad, desde una hoja de papel

Por: Diego Alejandro González*

Las amistades son como una hoja de papel, una hoja en blanco, en el gran libro que todos estamos escribiendo, llamado vida.

Pero estas hojas son diferentes, son hojas en blanco, hojas sobre las que otros autores pueden plasmar sus propias ideas, visiones, vivencias, y experiencias. Hojas, que, al estar totalmente vacías, dan espacio a miles de experiencias compartidas, miles de recuerdos y miles de alegrías.

Algunas personas saben escribir sobre estas, saben cómo llenar estas páginas en blanco de experiencias que nos acompañarán toda nuestra vida, que nos acompañarán para siempre con lecciones de cómo vivir esta loca comedia trágica.

Muchas, a pesar de que son una experiencia maravillosa, no son para siempre, va a llegar el instante de pasar la página, de dejar atrás esos momentos como lo que al final del día son, recuerdos, pero que siempre se quedarán plasmados en ese libro.

Algunas otras, preferimos descartarlas, sacarlas para siempre del texto que escribimos día a día, bien sea porque la otra persona no supo cuidar de esta hoja, manchándola, dañándola, maltratándola y dejando nada más que experiencias de las que aprendemos, pero no quisiéramos repetir. Otras que simplemente no fueron del todo compatibles con el género de nuestro largo texto, puesto que cada persona tiene una historia diferente, y muchas veces no son compatibles.

Pero al final del día, son páginas que a pesar de cualquier inconveniente están ahí para retomarlas cuando nos lo permitan, para que así mismo podamos escribir en estas hojas de papel en blanco para dejar moldeada nuestra propia experiencia sobre el texto de la otra persona, y está en nosotros como escritores decidir si queremos que nuestra marca en la vida de esa persona sea una hoja llena de experiencias para el recuerdo, o una hoja más que prefieren desechar.

Y estas hojas, al final de nuestro texto, cuando empiece a llegar ese tan ansiado epílogo, volveremos a estas viejas páginas, para recordar los mejores momentos de nuestras vidas, esas amistades, que, desde simples hojas de papel, quedaron inmortalizadas en ese gran y extenso libro que fue nuestra vida.

*Estudiante colegio Alfonso Reyes Echandía.

Comparte la publicación:

Otros Artículos

Bajo la sombra del árbol

La apuesta pedagógica del profe Ronald Ramírez no se detiene. Ha logrado cooperación interinstitucional con IDARTES, el Museo Nacional de...Leer más