El Poder de la Memoria: Efemérides y reflexiones

Por Juan David Bermúdez Rojas* 

El año que corre es de efemérides, recuerdos y memorias. Si nos detenemos a pensar qué pasaba en Colombia hace 100 años, en plena Hegemonía Conservadora, hace 200 años, al final de las campañas militares de las independencias hispanoamericanas o 90, 80, 70…, no tardaremos en darnos cuenta de que se nos iría todo el año en eventos de conmemoración y memoria. En mayo, por ejemplo, se conmemorará el aniversario número 80 del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa; en el mes de abril, Colombia conmemorará el año 77 del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.  

Desde que un 9 de abril en las calles del centro de Bogotá, centenares de jóvenes y viejos liberales gritaron: “Mataron a Gaitán” la historia de Colombia se partió en dos. La fecha se convirtió en un día de memoria y manifestación mediante el cual el partido Liberal recordaba al caudillo asesinado por la espalda. Con el paso de los años, la fecha se fue transformando, de eventos que movían las masas políticas a eventos académicos y de memoria.

En 2011, el Congreso de la Republica sancionó la Ley de Víctimas y mediante el articulo 142 estableció: “El 9 de abril de cada año, se celebrará el Día de la memoria y Solidaridad con las Víctimas y se realizarán por parte del Estado colombiano, eventos de memoria y reconocimiento de los hechos que han victimizado a los colombianos y colombianas”. Desde entonces, la fecha ha retomado un valor simbólico para las comunidades y las víctimas del conflicto armado colombiano, siendo este el día en que se recuerdan a familiares asesinados y/o desaparecidos y se simboliza con la flor «No me olvides».  

En la Institución Educativa Distrital Alfonso Reyes Echandía, el trabajo sobre la memoria no falta. Desde hace varios años, las docentes Ella Ramírez y Paola Fique han trabajado la memoria del conflicto armado con los estudiantes, empero, existe una carga simbólica que se representa a través del nombre de la institución académica, una razón más para promover esa reflexión entre los estudiantes. No solo es la fecha del 9 de abril y el trabajo de estas profesoras lo que puede decirse de la memoria en este Colegio. En este año, cargado de efemérides, se conmemorarán 40 años de la toma y retoma del Palacio de Justicia en la que perecieron casi un centenar de personas, entre los cuales estaba Alfonso Reyes Echandía.  

Cuando murió, Alfonso Reyes Echandía era el presidente de la Corte Suprema de Justicia, había dedicado su vida a forjar una impecable carrera jurídica, reputación como académico y docente universitario. En la memoria colectiva de la generación que vivió y siguió momento a momento la toma del Palacio está su nombre. Se recuerda una llamada con el presidente Belisario Betancourt, transmitida por los medios en que la que Reyes decía: “Por favor, que nos ayuden, que cese el fuego. La situación es dramática. Estamos aquí rodeados de personal del M-19”, esa fue la última vez que se tuvo noticia de él, cuando el ejército retomó el Palacio, lo que hallaron fue su cadáver.  

De esta manera, se puede pensar en las conexiones que es posible establecer entre la historia del país y los ejercicios de memoria que se desarrollan en el colegio Alfonso Reyes Echandía. El papel del colegio como espacio para la remembranza en un día como hoy es una posibilidad de reflexión en medio de un año cargado de efemérides y recuerdos. Mal haría en extenderme en otros aspectos propios del papel que juega esta institución y su simbolismo en la memoria colectiva del país, aún queda tela por cortar y será una historia para otra ocasión.

* Investigador del Centro de Pensamiento Pluralizar la Paz, egresado de la IED Alfonso Reyes Echandía (2021). Estudiante de Historia en la Universidad Nacional de Colombia. 

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