LA VIDA NO ES COLOR DE ROSA

Perro_condenado

Por: Un perro condenado*

En una ciudad abarrotada de gente, donde todos parecían seguir su propio camino, llegó un día un chico que solo podía ver el mundo en tonos rosa. No conocía otro color, ni siquiera el gris que podría haber representado mejor su vida. Desde que tenía memoria, había estado solo. Pero, estar solo no significa que no había gente, sino que el corazón no se siente acompañado, tenía, tuvo que aprender a enfrentar la vida por sí mismo.

Con solo 17 años, nada le sorprendía, parecía que tuviera toda una vida de experiencia encima, nada le emocionaba. Su día a día era una repetición constante de lo mismo, una monotonía que le carcomía por dentro. A veces, se preguntaba si algún día todo cambiaría, si llegaría ese momento en el que su corazón pudiera latir con fuerza.

El colegio era su única distracción, su escape momentáneo de la realidad. Allí, al menos, podía fingir que todo estaba bien, que había algo más allá de la espera interminable. Pero en el fondo sabía que, al final del día, todo seguía igual. Seguía siendo el mismo chico, atrapado en un mundo sin rumbo, esperando un golpe de suerte que tal vez nunca llegaría.

Con el tiempo, comenzó a sentirse extraño. Su pasado lo atormentaba, pero intentaba convencerse de que otros habían sufrido más que él. Conocía personas que atravesaban situaciones tan crueles que podrían llevarlas a la locura o incluso al suicidio, y aun así, parecían seguir adelante. No lograba entender cómo, después de tanto sufrimiento, podían aparentar estar bien. ¿Realmente lo estaban? ¿O simplemente escondían su dolor tan bien como él?

Se preguntaba si encontraría respuestas, si alguna vez descubriría un motivo para seguir sin sentir que simplemente sobrevivía. Pero la vida seguía su curso, indiferente a su espera, a sus dudas, a su deseo de cambio. Al final, se dio cuenta de que el mundo no se iba a detener por él, que las respuestas quizá no llegarían y que la suerte no siempre toca a la puerta de quienes más la necesitan. Suspiró, mirando el paisaje de siempre, atrapado en su rutina inquebrantable. En fin, la vida no es color de rosa.

* Estudiante del Colegio Alfonso Reyes Echandía
Comparte la publicación:

Otros Artículos

Juntos contra la soledad

El pasado 21 de marzo, el mundo celebra el Día Mundial del Síndrome de Down, “Juntos contra la soledad”. El...Leer más

Al borde

“Al borde” es un cuento escrito por Samuel, un chico de noveno grado. Su narrativa atrapa al lector y lo...Leer más